jueves, 11 de junio de 2009


Que la disconformidad materialista no dañe tus huesos.


Es cierto que entra como bácteria destruyendo todo glóbulo blanco, infectando la sangre pura y dañando luego tu cerebro, haciéndonos creer que vivir tiene su precio, pero y quién vendrá a cobrar si aún no te apestas, llegará pronto (?). Creo ver síntomas en tu rostro, en tus palabras y sobretodo en tus huesos, pero ya más no puedes hacer, sólo costear tu puto medicamento y seguir pagando en comodas cuotas tu existencia.